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INFORMACIÓN PARA LAS PERSONAS QUE SOLICITAN UN PSICODIAGNÓSTICO O ESTUDIO DE LA PERSONALIDAD
1. Motivaciones Las motivaciones de la persona que presenta esta demanda acostumbra a ser una o varias de las siguientes: 1.1. Su deseo de profundizar en el conocimiento de sí misma. En concreto se trata de captar los aspectos peculiares de su personalidad y su conducta psicológica. En esta quedan incluidos la forma singular de experimentar las sensaciones, la percepción de sí mismos, de los demás y de las situaciones, la vivencia de las emociones y sentimientos y logros más importantes, etc. Se supone que en este conjunto de potenciales psicológicos pueden darse puntos débiles (con bloqueos, dispersión, o distorsión de la energía del fluir vital), y puntos fuertes, que facilitan el proceso de crecimiento personal. 1.2. Algunas veces este deseo de autoconocimiento surge principalmente a partir del malestar experimentado por la oscuridad o confusión frecuente a la hora de tener que tomar decisiones. Esta confusión puede dar pie a decisiones en las que no se sea fiel a uno mismo. 1.3. En otras ocasiones la persona tiene la sospecha de que tal vez le fuera conveniente implicarse durante un tiempo en un proceso de psicoterapia, para superar problemas internos o lograr cambios personales que no consigue por medio de la reflexión y decisión personal. Sin embargo no llega a ver claro si merece o no la pena pedir ayuda psicoterapéutica. Por ello prefieren, en principio, solicitar un psicodiagnóstico o estudio de su personalidad en espera de que una vez que obtenga los resultados del mismo pueda tomar o no, con más fundamento, la decisión de implicarse en una terapia.
Nota: Respecto a las situaciones que hacen aconsejable una terapia puede obtenerse información leyendo nuestro folleto informativo sobre Psicoterapia y crecimiento personal.
2. Procedimiento 2.1. En primer lugar, el solicitante de psicodiagnóstico se instala en una salita para responder sin prisa a un cuestionario o autoinforme sobre distintos aspectos de su personalidad y conducta (tiempo habitual: entre 1,5 y 2 horas). 2.2 Días después recibe una llamada para concertar el día y hora de las entrevistas que normalmente son no menos de cuatro ni más de seis. 2.3. Las formas principales de comunicación, durante ellas son:
2.3.1. Comunicación espontánea de vivencias emocionales, aspiraciones, inquietudes, recuerdos, etc., por parte del cliente, y escucha empática por parte del terapeuta. 2.3.2. Práctica de ejercicios con fantasía guiada. 2.3.3. Práctica de diálogos gestálticos con alguna persona emocionalmente importante, cuya presencia se representa con la fantasía. 2.3.4. Respuesta a cuestionarios o inventarios sobre temas específicos que se seleccionan a partir de las peculiares características del cliente y de sus posibles problemas. 2.3.5. Práctica de revivir alguna vivencia emocional de la infancia cuando esto pueda contribuir a facilitar la comprensión de aspectos actuales de la conducta personal. 2.3.6. Lecturas, o escritos o dibujos que pueden proponerse al cliente.
2.4. Durante este proceso de las entrevistas -y del posible trabajo semanal que a veces se encomienda a la persona-, se estimula a ésta a que utilice su capacidad intuitiva para elaborar su autopsicodiagnóstico. El terapeuta le habrá facilitado técnicas para su autoconocimiento, y finalmente le ofrecerá el informe oral de su estudio a partir del conjunto de autoinforme y observaciones realizadas, dedicándose a ello la última sesión. 2.5 Cuando el cliente solicite un informe escrito, se le facilitará posteriormente, previa entrega del autoinforme final del cliente. En el informe se incluirán las recomendaciones para el crecimiento personal del cliente. |